Luna de poesía

 

luna

 

Hay en medio del cielo
Una luna de poesía
No precisa de la noche
Luce despierta de día.

Una nube la despeina
Es el sol quien le acaricia
Con la tibieza de un rayo
El rubor de sus mejillas.

Esta luna muy sonriente
Se pasea por la orilla
Las aguas van y vienen
La besan a toda prisa.

Porque es amiga del mar
De la arena de la brisa
Jugueteando en una duna
Se le oye soltar la risa.

Piensa que puede bailar
Al son de una Margarita
Cada vez que un picaflor
Se pierde entre la llovizna.

Le agrada escuchar el mar
Cuando despunta la aurora
Susurrando melodías
En voz de una caracola.

Siempre al llegar la noche
Se acurruca entre las hojas
Improvisando una cuna
Con pétalos de amapolas.

He de pedirle al viento
Lleve a la luna hermosa
A pintar atardeceres
De poesías con su boca.

Mas junto con el lucero
Tanto en la noche o el día
Su voz latirá en el cielo
Compases de melodía.

Una luna de poesía
Se pasea con el viento
Como aves de ilusión
Vuelan versos por el cielo.

Claudia Beatriz Felippo

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Mientras respiro

 

mientras

 

Armonizar tu arpegio con mi voz
envolver el aire en la intensidad del sostenido
transmutar los sentidos en el ápice de tu caricia
abrazar cada sonido en el hueco de un suspiro.

¿Qué podrían susurrar nuestras miradas
si tus ojos versan mientras yo te miro?
¿Quién podría descifrar nuestro destino
deshacer las huellas, volver a hacer camino?

Encender palabras, conversar contigo
pincelar cantares en el cielo del olvido.
Sólo el tiempo, amor, nuestro fiel testigo
entre ayer y hoy, latiendo en un gemido.

Amarte a distancia, es y será
siempre, hasta el final del camino.
Soñarte en cada espera
en todo viaje hacia vos, mientras respiro.

Claudia Beatriz Felippo

La marea

 

lamarea

 

Dejarme arrastrar por la marea
enredada en esa ola intempestiva
bajo el abrazo de su luna de poesía
ser esa fuerza  que fluye inacabada.

Esa que ruge en el péndulo del tiempo
que llega hasta la arena y la devora
se hace impulso en su verso y la atrae
el destello espumoso de las horas.

Late mi corazón frente a la playa
y en el salitre de su beso se desangra
mientras la luna sigue allí brillando
con la mágica pasión de su mirada.

Podrá el cielo ser luz en mi horizonte
podrá la luna ser verso inesperado
podrá el mar ser ese abrazo tan deseado
cuando mis labios besen esos labios.

Quizás la noche y su marea estrellada
sea ese abrazo marino a la distancia
el corazón del cielo voz que abraza
como ola que despierta y me arrastra.

Claudia Beatriz Felippo

Libertad

 

libertad

 

Hubo un tiempo, un deseo, un lugar,
un sueño imposible de alcanzar,
un destello, fuego, brisa, luz y mar,
el ayer, un grito en la oscuridad.

Y como esas cosas que no se alcanzan,
esos miedos que aún te atrapan,
latidos, sollozos en medio del alma,
buscando la luz, por una ventana.

¿Qué dirá el silencio en la morada,
qué oculta la sombra en esa mirada?,
el dolor elude palabras vanas,
la noche se viste de soledad y cama.

Pero estás aquí ahora, al fin,
la bruma no te privará de ver el sol,
la lluvia será en tu rostro tal vez,
sólo la lluvia que te hará llover.

Claudia Beatriz Felippo

Siempre

 

siempre

 

Qué importa la llovizna
si puedo caminar abrazada a ti,
qué importa que no brillen las estrellas
si tus ojos me miran así.

Qué importa abrazar el cielo
si traes el crepúsculo en un beso,
qué importa un mañana de silencio
si hoy tus versos son para mí.

Y aunque la lluvia no se detenga,
aunque los pasos sean alternos,
aunque tus ojos sueñen despiertos
y el cielo no pueda sonreír,
siempre en la voz del silencio
gritaré tu nombre al viento
para que al fin puedas venir.

Claudia Beatriz Felippo

Umbral

 

umbral

 

En el umbral del tiempo espero,

en el portal del día noches sin luz,

por sendas del destino y el olvido,

con el alma entre lunas de cristal.

El cielo en penumbras viste estrellas,

las alas del viento acercan su canción,

brotan voces de manantial desierto,

acordes en eco latiendo el corazón.

Pétalos de nácar, perlas sin collar,

viejas promesas regresan y se van,

contigo la marea me abraza y besa,

luego se va en busca de otro mar.

El aire trae aromas de tu esencia,

flores que marchitan en mi piel,

jardines sin senderos bajo el sol,

las horas son testigo de mi amor.

No puedo esperar en el umbral,

dame una señal que lleve hasta vos,

no quiero esperar en el umbral

nada es eterno sin tí no es igual.

Dame una señal que lleve hasta vos,

no hay luna ni luz  si tu mirada soy,

no quiero estar sentada en el umbral,

esperando la llegada de tu mar.

La cita

 

taxi

 

Cuando asomó el taxi y te vi,
mi alma desbordó de versos,
tu retazo de cielo en la vidriera
reflejaba los minutos de la espera.

Tenía tanto que decir y sin embargo
las palabras se ahogaron en el vaso,
la hora caminaba sin consuelo,
ni el tiempo del café acortó su paso.

Estábamos allí, mirándonos,
como tantas otras veces el encanto,
vistiendo los silencios de los años,
desnudando el deseo en un abrazo.

Estábamos también besándonos,
Inundando de emoción la despedida,
el corazón latiendo acelerado
y tan cerca de decir ¡Te amo!