Mundo imaginario

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Quédate un poco más en mí,
Quiero escucharte latir,
En cada suspiro que ahoga la noche
En el deseo estelar, el abrazo furtivo,
En cada paso andado y desandado
Yendo tras de ti, y tú de mí,
Para sabernos, para tocarnos,
Así hacerlo real, al menos un instante,
Escapando de nuestro mundo imaginario,
Poniéndole voz al corazón, con los labios.

Quédate un poco más, quiero sentirte,
Escribamos con el alma entre las manos,
Hagamos poesía, amor, sólo por un rato,
Y que el mundo entero hable de nosotros,
Que despierten las calandrias y zorzales,
Con el canto febril de nuestros cuerpos
Encendidos cual soles brillantes,
Haciéndose luz y fulgor en la palabra,
Abriendo horizontes con cada mirada.

Quédate un poco más, hazte en mí,
Aún tengo frío y mi piel pide por ti,
No dejemos que la vida pase y nos deje
Lejanamente distantes,
Abracémonos a la estela del tiempo,
Viajemos juntos surcando el cielo,
Por el río y por el mar, por donde quieras,
Hasta que el amanecer traiga otra luz,
Un nuevo tiempo azul donde anidar,
Que sea tan real como el deseo de amar,
De amarnos,
Como esta necesidad sin pausa,
De ti y de mí, siendo un mismo poema
Que rompa las barreras
De este mundo imaginario,
El que parece tan real y sin embargo…

 

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El adiós

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Nos dijimos adiós antes de tiempo,
Y ahora el péndulo de la tarde
escribe auroras
en el vuelo inquieto de las horas

Será que el silencio narra los avatares
del cuerpo,
en el grito tallado que late
en la piel y en la sangre

Será quizá el tormento irreparable
de lo adeudado, de lo deseado,
lo que no halló espacio en la voz,
mientras el alma dibuja horizontes,
obnubilando los sentidos y el corazón
en ecos insoslayables de un viejo amor

Nos dijimos adiós antes de tiempo,
y de repente se hizo noche bajo el sol,
sombras inexplicables pululan
entre arabescos y borrones de tinta,
acicalando cielos y bosques alados,
en vuelos poéticos, de flor en flor.

Y no estás

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Tengo un abrazo
limpio, lleno de alas
para que vuele libre
cruzando el cielo
y llegue a vos,
y un poema inédito
en la garganta
pleno de sol y amor.

Y no estás.

Tengo silencios de paz
en el alma, una oración
un coro de vientos
en calma
plumas de pájaros
en mi templo,
tu nombre anidando
en el campanario
inquieto del corazón.

Y no estás.

Tengo un mar de sueños
en las pestañas,
besos sobre la almohada
y esta ansiedad,
de ti y de mí
entre las sábanas,
Tu desierto, mis estrellas
letras que ya son huellas
entre dunas de pasión,
una caricia que canta
acordes en la guitarra
versos en la menor.

Y no estás.

Te tengo tan adentro
cociéndome lento
latiendo en mi cuerpo,
vibrante, sutil, perfecto,
creando marejadas
con poemas y miradas
bañadas de mar y sal,
que soy cual rugido voraz
de tu océano intenso
de deseo.

Y no estás.

Tengo cielos
en penumbras,
veo pasar la luna
caminando lento
adornando versos.
Airosa viaja, se pierde
en el firmamento
atravesando
el umbral del tiempo
como si no hubiera
nada más.

Y no estás.

Tengo la piel encendida
el corazón hambriento
un collar de fuego
el cuerpo sediento
y este deseo intacto
que escribe y canta
por vos.

Y no estás.

Fuimos universo
Sol, luna
Eclipse
Constelación.
Por fuera y por dentro,
Tu sexo y mi sexo
orgasmo a cielo abierto
buscando morir de nuevo
y clamando por más.

Y no estás.

Pero te siento, te veo
Te sueño, te amo, te leo
Y es como si fueras
Como si estuvieras
Como si quisieras
Estar aquí, junto a mí
Entonces escribo y canto,
Pensando en ti soy feliz.

 

 

Lenguas de fuego

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Hay versos como lenguas
De fuego
Versos que queman, arden
Por dentro
Versos que son llagas en la piel
Del alma
Versos que incineran el corazón
Y en el humo escapan
Se enredan con el aire
Buscando un lugar donde saciar
Todo el deseo, el encanto.

 

Hay versos como lenguas
De fuego
Versos rojos que dejan marca
Su cicatriz es poesía candente
Carcome por dentro
Aviva la llama en metáforas
De sol incandescente
Renace con cada resplandor
En el albor de una mirada.

Y tú, que hoy escribes para mí,
Eres todo fulgor con tinta salada
La de los besos azules
De tus labios de mar que versan
Encendiendo el fuego
En mi boca con la marejada
En el abrazo solar del tiempo.

Porque siempre regresas
Rozas mi piel y mi pluma
Creando lluvia
Esa lluvia de ti
Que cae sobre mi flor desnuda
Moja mis pétalos
Los pincela de rocío
Así apagar los cuerpos
Pues tus versos queman
Son tu voz hecha carne
Tu aliento cálido en mis curvas
Abriendo lunas de pasión
Bajo mi cintura
A puro sexo, los dos, amor.

Porque eres piel, luz, calor, deseo
El mejor poema de horizonte
Latiendo con lengua febril de fuego
Y quemas, amor, me quemas.

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Claudia Beatriz Felippo

Voz de trueno

Poema al Glaciar Perito Moreno

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Eres mar rocoso de hielo ante mis ojos
Bajo mis pestañas te siento latir
Gélida marea de alma nívea, plena
Tu lengua fría deletrea algún poema
Entre albores inmaculados, lunas rojizas

Te miro de lado a lado, de norte a sur
Te levantas imponente
Es puente de hielo tu boca rugiente
Tu erguido cuerpo con corazón erecto
Cambia de color con la caricia del sol
Caminos de agua, congeladas venas
Lágrimas de cerros, horizonte y piedra

Los ojos del cielo se posan en ti
En el parpadeo, rizos de nubes peinas
Entrelazando blancuras bebo
En sumideros con labios sedientos de luz
Todo se vuelve magia y resplandor
El tiempo hace de ti un monumento:
Impenetrable, magno, pleno, inmortal

Estás ahí frente a mí, hambriento
Devorando mis pupilas
Colmando todos los espacios
Márgenes y ríos de eras australes
Te abren paso entre sus brazos
Con la infinitud gentil del calendario

Tus sueños de acantilado
Hoy parecieran quebrarse
El viento despeina a su paso
Tu cabellera tiznada en azul y blanco
Mientras un verso lacustre
Cosquillea tus pies descalzos
Y te dejas caer, de a poco, de a ratos

Tu voz de trueno estalla frente a mí
Rompes cual ola furiosa
En mitad de la tormenta
A varias leguas del mar
Viejas bitácoras despiertas
Remembranzas de viajes inmemoriales
Hacia la desolada y ventosa Patagonia
Que te vio nacer al pie de El Calafate

Un aullido agónico quiebra el aire
Espejismo sutil en memoria de tus aguas
Respirando el oleaje en cada estela
Con embelesada sensación de placer
Oigo tu voz, un solo grito que resuena
Y late mi corazón frente a tu imperial belleza
Y no hago más que amarte, magno glaciar
Que caminas lento y te haces verso
Poema enraizado con espíritu blanco
Gimiendo las horas congeladas del tiempo
Entre las hojas entintadas y mis dedos
Los que hoy escriben un poema para ti
Para tu alma nívea con voz de trueno.

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Claudia Beatriz Felippo

Soñarte mar

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Soñarte mar, mi mar.

Eres marejada de palabras,
De sentires de agua
Que brotan del alma,
Se alzan, arman, estallan,
Y mojan mis sábanas.

La piel del océano late en ti,
Mi piel se eriza al sentir,
Nostalgia y humedad, sueños,
En las arenas del silencio.

Tus versos de sal me tocan,
Apenas al roce de las horas,
De día, de noche, lates, llegas,
Mi mente te trae y te lleva.

Porque vienes y te vas,
Besas, abrazas, tocas, versas,
Y te quedas una vez más,
Aquí, en mi cuerpo, mi mente,
Deseoso de amar, de amarme.

Siempre serás en mí,
Mi sueño de amar, mi mar.

Claudia Beatriz Felippo

Amor gaviota

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La vi llegar
Caminaba descalza
Sintiendo la tibieza de la arena
En sus pies de seda

La vi danzar a la orilla del mar
Estaba feliz
Tenía el alma llena de pájaros
La sonrisa plena
La piel dorada
Y el corazón abierto para dar.

Lo vi, él estaba allí,
Mirando el horizonte
Un vuelo incesante de gaviotas
Se abría ante sus ojos amplios

Se acercó a la costa
Así sentir la caricia del vuelo rasante
Sobre su cabeza platinada
-Con hebras de luna-
Así oír ese mágico rumor de alas
Como si no existiera otra música
Más perfecta que el rugido de las olas
Y el batir alado de las gaviotas.

Eran ella y él, encontrándose,
Los dos tenían el alma inquieta
Llena de sueños y ansias de volar
En cielos abiertos al amor
En busca de un lugar donde habitar
Quizá una caracola, una estrella de mar
Un regazo tibio de esos que arropan
E invitan a anidar entre las rocas
En brazos de la aurora boreal.

Y no había que pensarlo más
Sólo mirarse a los ojos
Dejarse llevar
Y compartir el vuelo
Sin importar la noche
Ni la luna o la marea
Porque tenían los ojos llenos de luz
Y el corazón cubierto de estrellas

Entonces se miraron, fueron gaviotas
Y volaron juntos sobre el océano
Acariciando las nubes
Y bebieron a sorbitos de sus aguas
Escribiendo versos de sal
En las crestas de las olas.

Será por eso que cuando veo
A las gaviotas abanicando el aire
Peinando sus plumas con la bruma
En el rubor de la costa
Siento que ellos están ahí
Intentando la poesía
A orillas del tiempo de amar
Danzando abrazados al sol
Latiendo juntos, con corazón de sal,
Pintando el cielo a colores
Con acuarelas de horizonte crepuscular
Haciéndose poema con la marea
En el bramido inmortal del mar.