Una palabra

Busco una palabra que sea puntapié inicial,
que mueva a otra infinidad de palabras
a conformar un equipo,
a practicar en vistas al mejor partido,
allí donde el alma lleva las de ganar


una palabra que mueva todas las fichas,
que sea caballo, alfil, torre, peón, rey, dama,
partida tras partida,
un ajedrez de sensaciones nuevas
en el tablero de aquello que calla el corazón


una que simule ser locomotora,
que cargue y arrastre muchas otras 
hacia un viaje inédito, interminable
indeleble, como el primer beso de amor


busco una palabra que sea semilla,
que junto a otras semillas germine soles
creando bosques de palabras
con colores, aromas y formas diferentes
que abarquen el aire, muevan nuevas voces


una palabra que sea llama
que unida a otras llamas 
cree una fogata que abrase e ilumine puentes,
orillas, rostros, miradas,
una que forme olas e incite marejadas
que se vuelvan murmullo de lunas y mareas


creo tenerla, creo haberla hallado,
pienso en ella y todo se transforma en camino,
viaje sin barreras ni distancias, 
brisa, luz, cielo, ave, mariposa, cometa, paz


y mientras la pienso en mi cabeza,
la saboreo en el paladar,
y de repente levanto vuelo, me dejo llevar…


sí es ella, no tengo dudas
la palabra que buscaba es: “Alas”
porque teniendo alas todo es más placentero,
es así y así será,
no te quedes ahí, vení conmigo, volemos alto,
verás que siempre habrá un nuevo espacio,
un paisaje sorprendente, un lugar extraordinario 
donde escribir, leer, conversar, crear, soñar.


Claudia Beatriz Felippo 


(Imagen tomada de internet).

Tormenta


No importa lo que pase adentro o afuera,
Yo podré cobijarte en cualquier rincón
Del tiempo y el espacio,
Y que nos sorprenda la tormenta
Cuando tenga que ser, donde suceda

Llenar horas silenciosas y hacer camino,
Completar el rompecabezas del cielo,
Hallar la salida de todo laberinto,
Aunar las fuerzas y comprender que,
Aunque la tormenta y la lluvia nos detengan,
Estaremos así, juntitas las dos, siempre.

Claudia Beatriz Felippo
(Imagen tomada de Internet).

Poesía franca

Hay poemas que se escriben solos,
Voces escondidas, letras silentes, 
versos mudos, poesía franca

Acaso los ojos son la pluma
    que arrastra la mirada
  hacia un tiempo de equinoccio…

Y el corazón late
    en el espejo de la sombra
     como una barca de sueños,
Y el alma es esa página donde la luz
       nos cuenta el porqué del sol, del árbol, del agua, que nos abrazan.

Claudia Beatriz Felippo
(Imagen tomada de Internet).

Endemoniados

Quédate aquí un rato más, no te vayas
Acércate un poquito, hazme reír, como antes
¿Recuerdas nuestras risas rompiendo los cristales?


Nos quedábamos horas tentando al demonio
Esperando que llegara para burlarnos de él
Y no llegó, pero sí se burló, de mí, y para siempre


Te llevó atado a su sarcasmo, su egoísmo, maldad
Y jamás te regresó
No importa, pronto le veré la cara
Tengo el arma preparada 
Y el alma


Vuelve con él y aguarda mi llegada
Podrás verme, te darás cuenta de todo
No temas, ayúdame a rescatarte
Luego haremos una fiesta 
Tú y yo, los dos, como antes, como siempre
Endemoniados de risa, porque la risa sana.

Claudia Beatriz Felippo


(Imagen tomada de internet).

Amor cautivo


A veces
las flores no se abren en todo su esplendor
no adornan las horas, no perfuman ocasos
y hasta se quiebran en medio de la oscuridad 


A veces
las aves no extienden sus alas formando una cruz
al rozar el cielo de tus ojos por encima de los míos
y no cantan al asomar el sol detrás de los cristales


A veces
las voces de los niños no son blancas amapolas
mientras entonan silencios, presurosos de lunas,
ni tampoco al oír nanas descubren que es el viento
arrullando los corazones de quienes aman 
en secreto aún dudando de que existe el sol


Será que todos nos guardamos algo para sorprender
al otro al despertar
y no alcanzamos a disfrutarlo
lo tenemos cautivo
y cuando menos lo esperamos se vuelve cenizas
en la penumbra de un instante sin tiempo
lejos del sendero de auroras donde germina la sombra.


Claudia Beatriz Felippo


(Imagen tomada de internet).

La pelota (Microficción)


Desde pequeño jugó a la pelota, a veces era de trapo y otras, de goma. Deseaba la de cuero, pero no había dinero. En su cumpleaños número ochenta, el nieto se la regaló; fue tal la emoción que la pateó con muchas ganas. Voló con ella.
Dicen que «El Diego» tuvo algo que ver; por eso, el picadito.

Claudia Beatriz Felippo

(Imagen tomada de Internet).

Lágrima

El sauce es una lágrima fértil en el viento
melancolía de la savia, de los pájaros
que anidan en la memoria de las ramas
en el sueño de las hojas tras la sombra de los pasos.


El sauce es una lágrima fértil en el viento
un confín de penas
grandes como nubes y altas como cielos
donde el alma de la luna germina en luz
y el sol late devorando la noche
hasta encender el hueco mudo del silencio.


El sauce es una lágrima fértil en el viento
y no hace más que despertar la voz del río
que se mece lento
con su oleaje de tristeza
con su labor infinita de sollozos ajenos.

Claudia Beatriz Felippo

(Imagen tomada de Internet).

Puedo

Puedo adivinarte en medio del silencio que provocas,
saber que estás más allá de lo que alcanzan mis ojos,
entender que tu boca bebe de otros besos,
que tus tiempos marcan otras horas

puedo comprender el porqué
de la distancia que sugiere ese paisaje nuevo
que ronda tus paredes,
que dibujan tus dedos,
mutilando mis versos en la desdicha de imaginarte
abrazado a un mañana lejos de mi sombra

aún así el cielo me trae el recuerdo de tu boca
en cada nube que asoma,
no importa la distancia,
el silencio, el viento, el beso, el sueño.

Claudia Beatriz Felippo

(Imagen tomada de Internet).

La elegida


Habla de la cuarta dimensión con convicción y soltura; dice conversar con los muertos, ser testigo de avistajes lumínicos, compartir la vibración del universo…
Quien la escucha se siente atraído por su discurso. Será por eso que en la última asamblea de almas verdes la señalaron con el dedo; nada mejor que una discípula con alto poder de convocatoria para allanar caminos y dejar huellas. 
En tiempos de guerra, poblar Marte siempre será la premisa contra el hambre alienígena.

Claudia Beatriz Felippo

(Imagen tomada de Internet).

Estrellas

La luna inventa la noche más allá de toda nube que la atraviesa más acá del viento, las aguas claras y las veredas que crujen acariciando las hojas que seca el sol.

Y vos y yo, intentando ser estrellas entre las sombras aunque quizá todo desaparezca al cerrar los ojos y apagar la voz.

Claudia Beatriz Felippo

(Imagen tomada de Internet).